El mercado de la vivienda se apunta a las subastas a la baja

Via: cincodias.com

Hubo un tiempo en el que las viviendas se compraban sobre plano y en el que los empresarios financiaban las nuevas obras con otras que aún no se habían terminado. Era el boom inmobiliario, que en 2007 explotó. Ahora, los carteles de ‘en venta’ proliferan en las calles, los promotores ya no encuentran financiación con la facilidad de antaño y las nuevas obras se han ralentizado.

En este contexto, nace Tulipp, una empresa especializada en subastas a la baja, también llamadas a la holandesa. Su primer acto está programado para el 29 y 30 de marzo. No es la primera vez que se utiliza el método de la subasta para vender pisos, pero sí que es novedoso que sea a la baja.

En este tipo de subastas el inmueble sale a un precio determinado y mientras no aparece ningún comprador el precio se va reduciendo. En la subasta a la baja no hay posibilidad de contraofertar, el primero que levanta la mano se adjudica el inmueble. Ello supone una fuerte presión para el comprador. Por un lado, aquel que se interesa por un piso tiene la tentación de esperar a que el precio se reduzca, pero con el riesgo de que si alguien se adelanta ya no hay vuelta atrás y se queda sin piso.

Obviamente, el inmobiliario no está dispuesto a que su piso baje hasta precios irrisorios. Por eso existe un precio mínimo que, una vez alcanzado sin que nadie haya pujado, hace que el inmueble se retire automáticamente de la subasta. El descuento máximo es de un 30%.

Jorge Zanoletty es el joven que ha creado la idea. ‘El cliente antes de llegar a la subasta debe haber visto los pisos que le pueden interesar y cuya información se encuentra en nuestra web’, explica. Es importante, porque en el momento de la adjudicación el comprador debe estar en condiciones de pagar un 10% del inmueble.

Por el momento, Tulipp no da nombres de empresas interesadas en acudir a la subasta. ‘Algunas inmobiliarias temen que asociar su nombre a una subasta a la baja les perjudique. Por eso, algunas grandes compañías vendrán con una marca blanca’, explica Zanoletty.

Existe la posibilidad de que los vendedores empiecen con un precio muy elevado para que, al bajarse, nunca quede en un nivel inferior al precio de mercado. ‘Nosotros no controlamos los precios. Simplemente ponemos en contacto a la oferta y la demanda con un sistema atractivo. Si el inmobiliario sube el precio inicial es probable que no venda el piso’.

La primera sesión de compraventa se realizará el día 20 de marzo a las doce del mediodía. Sin embargo, el salón permanecerá abierto sábado y domingo. ‘Más allá de la subasta, se pueden establecer compras fuera de la puja’. En este sentido, se trata de un salón inmobiliario tradicional, pero con la ventaja de que uno puede comprobar hasta qué punto está dispuesto el vendedor a rebajar el precio de los inmuebles y, así, tener más elementos para negociar.

Tulipp empezará en Madrid y esperan poder hacer salones itinerantes por otras ciudades como Sevilla y Barcelona. A diferencia de otros salones, la logística es fácilmente transportable, pues la idea es que todos los stands sean iguales y sin preferencias para las grandes empresas. ‘Todas las empresas tendrán el mismo espacio. En otros salones, las pequeñas suelen sentirse desplazadas por los impresionantes stands de las grandes compañías’, explica Zanoletty.

Todo empezó en la Holanda de los tulipanes

Cuando se habla de subastas uno suele imaginar el salón de Sotheby’s con un auditorio adinerado que batalla para hacerse con un pelo de Elvis Presley o un preciado cuadro. Es la llamada subasta inglesa, en la que gana aquel que ofrece más dinero. Quizás por esa imagen popular parece contradictorio que una subasta sea a la baja. Su origen se remonta a la Holanda del siglo XVII. Los tulipanes llegaron a los Países Bajos allá por el siglo XVI y rápidamente se convirtieron en una flor apreciada por la alta aristocracia. Como explica el director general de Tulipp, ‘la fiebre desatada por esta flor fue tal que llegó a ser moneda de cambio en los mercados financieros de opciones y futuros’. Las subastas de flores tomaron el modelo de subastas a la baja y, de allí, que también se llamen subastas holandesas. A día de hoy, el mercado de flores aún se rige por este tipo de subastas y en Holanda se produce el 90% del comercio internacional de flores. En España, la subasta a la baja se utiliza en la mayoría de lonjas de pescado. Aunque ahora, con internet, este sistema se ha extendido a todo tipo de objetos. Se puede participar desde casa en subastas a la baja online para hacerse con un ordenador, un libro o cualquier otro objeto susceptible de tener demanda. En portales como ebay o alabaja.com, cada día se organizan subastas inversas en el que gana el que menos ofrece.

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